Ojos, no fallen ahora,
paren las lágrimas,
acallen mi duelo,
acallen mi miedo.
Maten a los fantasmas
alojados en mi lóbulo izquierdo.
Ojos, no me fallen,
quiten el dolor
que se aloja ahora en mi pecho,
están dejando huir a los poemas,
no veo nada.
Cuando todo falla
cuando no hay nada
cuando la muerte nubla todo,
te recuerdo
y espero que me abraces,
que me tomes de la mano,
me lleves a la mesa
y me abraces,
y así,
sabré que todo está bien,
que no estoy sola,
que no hay fantasmas, solo ángeles como tú.
A los que se fueron de casa, pero se quedan en el corazón.
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