Dejé de escribir durante casi cuatro meses. La verdad es que no tenía nada acerca de qué escribir porque me encontraba en un letargo cada vez más aterrador. No sabía quién era, qué estaba haciendo y cuál era el propósito de esa loca costumbre de levantarse cada mañana.
Durante los últimos dos meses existí en este mundo sin sentir. Evité a toda costa mirar alrededor y ver lo bueno de las cosas y me concentré en todo lo que poco a poco me iba destruyendo. Construí una muralla que poco a poco se hizo más y más fuerte; lamentablemente, todo el cemento que se iba acumulando a mi alrededor, exprimía mi cuerpo y mis ganas de vivir.
Estuve al borde de la depresión, al borde de la dejadez, al borde de la vida, al borde de la muerte... simplemente AL BORDE. A punto de caer. Es más, estoy segura de que caí (y carajo qué bien me caí).
Un día, mientras me miraba al espejo, por primera vez, sentí miedo real. No ese miedito que tienes cuando ves una película de terror o cuando escuchas un sonido inexplicable, no. Sentí miedo real, sentí miedo de mí misma y esto debido a que, por primera vez, nada ni nadie me importaba en lo absoluto como para terminar con todo. Tuve miedo de mí misma, tuve miedo de volverme en una estadística, tuve miedo de empezar el Club de los 24, tuve miedo de que no hubiese marcha atrás.
Así que me levanté. Lavé mi rostro, cogí el teléfono y pedí ayuda mientras lloraba sin motivo aparente y después de dos meses volví a sentir y después de cuatro meses puedo volver a escribir. Y sé que para muchos este post será tonto o emo (prefiero tonta que emo), pero para mí es una forma de decirme a mí misma, nuevamente, que estoy volviendo a ser yo misma y también es una forma de decirle a esa persona X, que puede leer este blog de pura casualidad y que se ha sentido como yo, que no está sola, que no debe sentirse culpable, que no está mal sentirse mal, que se vale estar triste... pero solo un ratito, porque hay motivos de sobra para seguir adelante, es cosa de limpiarse las lágrimas y verte en un espejo. Tú vales, más de lo que puedas imaginarte.
No hay comentarios:
Publicar un comentario